¿Qué es eso de biocopy?

Te lo cuento enseguida, pero antes dime si te suena algo de esto:

Soñar con cambiar el mundo no es nada nuevo.

Querer trabajar con marcas éticas no es una moda.

¿O sí?

  • Si estás leyendo esto es porque para ti no lo es.
  • Si estás leyendo esto es porque estás harta de greenwashing.
  • Si estás leyendo esto es porque buscas un copywriter que escriba para marcas ecológicas, una persona que redacte textos para marcas sostenibles y que lo haga porque de verdad crea en ello. No porque se haya sumado a la moda de lo verde.

Al menos es lo que me pasa a mí cuando hago una compra. Busco a marcas que de verdad son slow, que cuidan lo que hacen y cómo lo hacen. Porque el carro de la compra es un carro de combate.

Por qué me hice Biocopy

¿Sabes esa persona que de pequeña sueña con cambiar el mundo? ¿Esa persona que cree que las palabras son una herramienta poderosa para hacerlo? ¿Esa persona que no soporta las injusticias (ni la pasividad ante ellas?

Exacto, soy yo.

«La defensora del pueblo»

Y sí, podía haberme ido de corresponsal de guerra o a trabajar con una ONG en un país en conflicto.

Hubiera sido la mejor opción…

…si fuera una persona más valiente.

Así que, descartadas esas posibilidades encontré la manera de hacerlo: formarme como periodista y dar visibilidad a personas que luchaban desde Valencia (donde vivía) por una sociedad mejor.

Mi formación raíz: Periodismo

Y esa niña que escribía cuentos donde (junto con otros niños) salvaba el mundo, esa adolescente que se manifestaba para aumentar la ayuda al desarrollo, en defensa de la enseñanza pública o de la libertad de expresión… se licenció en Periodismo y empezó a trabajar en medios de comunicación.

Prensa, radio, televisión.

Daba igual el medio, siempre proponía temas sociales: me sentía útil. Lo veía necesario.

Contaba historias: sin techo, jóvenes prostitutas, víctimas de accidentes…

Pero también de personas que trabajaban para mejorar el mundo: ONG de medio ambiente, salud, enseñanza…, diseñadores de moda sostenible, emprendedores de negocios ecológicos…

Todo sumaba.

Así durante casi 7 años.

Hasta que un día dejé mi trabajo fijo y cambié de vida.

«Camarera, quiero otra botella de vino»

Mejorar idiomas, pero sobre todo necesidad de irme a otro lugar.

Primero, 4 meses a Croacia para hacer prácticas en una radio italiana.

Luego, 1 año en Gales para trabajar de camarera en un hotel en un Parque Natural.

Y allí encontré mi paraqué.

Mi porqué.

Aprendí a ayudar con las palabras… vendiendo

Yo, que nunca había trabajado en nada que no fuera “de lo mío”, que era más de ciudad que de bichitos y que preservaba mi intimidad a cal y canto…

Acabé en Talsarnau (dice la Wiki que por aquel entonces había unos 500 habitantes, pero yo no llegué a ver a más de 100), trabajando de camarera en un hotel y viviendo con 10 personas más.

😲

Así, todo de golpe.

Y no solo eso.

Cada día caminaba más de media hora bien montaña a través, bien por una carretera sin acera ni iluminación, para llegar al hotel.

Viviendo allí durante un año, aumenté mi nivel de inglés, pero aprendí mucho más que eso. 

Me reconcilié con las ventas.

No fue de un día para otro (recuerda que te dije que nunca había trabajado antes en un restaurante).

Lo cierto, es que desde el principio me gustó la experiencia, saber que muchos clientes al irse comentaban en recepción que “la camarera española” les había hecho la estancia más agradable.

🤗

Pero…

No todo el mundo pensaba igual.

Hubo comensales que cuando les presentaba el plato esperaban mucho más que una escueta descripción.

Eran platos elaborados con esmero por los cocineros, pero con mi nivel de inglés no llegaba a transmitir la comida como se merecía.

😞

Clientes enfadados.

Chefs enrabiados.

Gloria frustrada.

¿Qué hice?

Conversé mucho con los cocineros, analicé a los clientes y mejoré el idioma. Y todo empezó a fluir: 

  • Mis palabras hacían salivar antes de probar el plato.
  • El trabajo de los chefs lucía como se merecía.
  • Los clientes disfrutaban y pedían más vino (y a los dueños les salían las cuentas).

Estaba ayudando a vender.

Y eso no era malo.

Todo lo contrario.

Eran productos de calidad y que conllevaban un gran trabajo. No solo por parte de los cocineros. También de James, el agricultor que se encargaba del huerto.

Me sentí orgullosa. 

De hecho, pensé en renovar el contrato, pero vi que era el momento de poner el foco en mi carrera de periodista. 

Mi formación ramas: medio ambiente, ecologismo

Cursé un Máster en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, realicé varios cursos sobre ecologismo, colaboré con una ONGD, trabajé durante años con la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y escribí.

Mucho.

Era feliz.

¿Qué pasó? ¿Por qué no seguí trabajando ahí?

Por dos maravillosos motivos: mis peques.

Quise disfrutar de la maternidad, vivirla de un modo consciente. Conecté con la crianza con apego, la educación positiva y la importancia de estar presente.

Pero… me perdí.

Perdí a esa niña que quería cambiar el mundo.

A esa adolescente que creía en el poder de las palabras.

Mi formación tronco: copywriting

Y un día descubrí (y me enamoré) del copywriting.

Me formé con Javi Pastor, Samu Parra y Rosa Morel.

Leí muchos libros sobre copywriting, ventas, marketing, branding…

Y volví a hacer clic: a reconectar con mi misión.

  • Para mejorar la sociedad.
  • Para mejorar el Planeta.
  • Para mejorar como personas.

Y lo hacía de la mejor manera que sé: con las palabras.

Biocopy, copy sostenible, copy consciente

Empecé como biocopy, dirigiendo mis servicios a la redacción de textos para marcas ecológicas.

Y, poco a poco, lo fui ampliando: marcas que venden productos y servicios en los que yo creo.

Y hasta hoy.

Feliz de vivir de escribir, de ayudar a marcas bonitas, de comprobar el poder de las palabras.

Por eso, si quieres que tu mensaje llegue más lejos, comunicar de manera más efectiva el valor de tus productos o servicios y te ha resonado algo de lo que te he contado.

Solo has de contarme qué necesitas y nos ponemos a ello.

¿Empezamos?